Por segunda ocasión he vuelto a recorrer los pabellones de la Feria de Valencia y la sensación ha sido la misma que la primera vez que visité Gastrónoma hace dos años: la de estar en un lugar donde la gastronomía se vive, se debate y se celebra con pasión. Gastrónoma, La Feria Gastronómica del Mediterráneo, celebraba su décimo aniversario, y lo hacía con una vitalidad que confirma su papel como una de las grandes citas del calendario gastronómico nacional.

Bajo el lema “neXt”, el certamen ha mirado al futuro sin olvidar su esencia mediterránea. Durante tres intensos días —del 26 al 28 de octubre—, Feria Valencia se convirtió de nuevo en un hervidero de talento. Gastrónoma creció un 25% en superficie, expositores y visitantes, alcanzando cifras que la consolidan como el gran punto de encuentro profesional de la gastronomía del arco mediterráneo.

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Foto cedida por Gastrónoma

Ya desde la jornada inaugural se respiraba celebración. El homenaje al esmorzaret, la brasa mediterránea y el arroz sirvió para reivindicar la identidad culinaria valenciana. Paco Alonso encabezó el tributo al ritual del almuerzo, mientras restaurantes como Flama, Basea o Templo mostraban la maestría del fuego bien entendido. Y entre el humo y el aroma a leña, los maestros arroceros Adolfo Cuquerella y Raúl Magraner ofrecieron una Paella Gastrónoma que resumía, en cada cucharada, el espíritu de la feria: producto, territorio y conocimiento compartido.

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tampoco faltó uno de los grandes productores de arroz Edu Torres de Molino Roca

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Gastrónoma ha sido, una vez más, un escaparate de tendencias. Diez escenarios y siete zonas experienciales han permitido seguir en directo ponencias, showcookings y catas que abarcaron desde el pan y la pastelería hasta el sake, el vino o los aceites de oliva virgen extra, sin olvidar la cantidad de productores que mostraban sus productos a los visitantes.

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La presencia de jóvenes estudiantes de escuelas de hostelería, atentos a cada detalle, demostró que el futuro del sector está en buenas manos.

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Foto cedida por Gastrónoma

Entre las ponencias más comentadas, destacó la de Julius Bienert, que sorprendió con la idea de un restaurante gestionado por inteligencia artificial, capaz de adaptar reservas y menús a las preferencias de cada cliente. Una propuesta provocadora que abrió el debate sobre el papel de la tecnología en la experiencia gastronómica.

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También hubo momentos de pura emoción, como la presentación del libro Confesiones de un sumiller, de David Seijas, quien compartió recuerdos de su etapa en El Bulli y reflexiones sobre la evolución del vino en sala.

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No faltaron empresas que realizaban ponencias y talleres de sus productos como Discarlux. En esta ocasión, la empresa de distribución carnívora ofreció un taller sobre carnes y despiece que despertó gran expectación entre los asistentes. La sesión estuvo presentada por el director de GastroPlanet Alberto Granados y acudieron Carlos Ronda, uno de los gerentes de la empresa, y Joaquín Felipe Jr., responsable del departamento comercial de Madrid y del área de I+D. Ambos compartieron la historia y filosofía de Discarlux, su apuesta por la selección directa de animales en origen y la búsqueda constante de nuevos cortes y razas de vacuno mayor adaptadas a las tendencias de la alta gastronomía (En la foto, de izq a dcha: Alberto Granados, Sergio de Sybarum Valencia, Carlos Ronda, gerente de Discarlux, Aitor Rodríguez distribuidor de Discarlux en Alicante, Joaquín Felipe Jr. y el chef de Baka)

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Tras una introducción teórica, el encuentro dio paso a una demostración práctica sobre los diferentes tipos de animales y cortes de carne.

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El cierre de la feria estuvo a la altura. La final del MMACE, el campeonato que elige al Mejor Maestro Artesano Chocolatero de España, coronó a Albert Daví, autor de una escultura de chocolate que dejó al jurado sin palabras por su precisión y su belleza.

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Foto cedida por Gastrónoma

Y la Noche de la Gastronomía, celebrada en el Veles e Vents dentro del Valencia Culinary Festival, reunió a nombres imprescindibles como Vicente Patiño, Ricard Camarena, Luis Valls, Bernd Knöller o Esperanza Cano. Fue un homenaje coral al talento valenciano y a una década de crecimiento compartido.

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Foto cedida por Gaatrónoma

Gastrónoma ha alcanzado la madurez sin perder frescura. Lo ha hecho apostando por el diálogo entre cocinas, por la formación y por ese equilibrio tan difícil entre negocio y vocación. Lo que empezó hace diez años como una feria de referencia regional es hoy un foro transversal, donde conviven los grandes chefs con los pequeños productores, los artesanos del pan con los sumilleres inquietos, los diseñadores gastronómicos con los alumnos que sueñan con su primer servicio.

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Foto cedida por Gastrónoma

Al despedirme de Feria Valencia, pensé en lo que significa cumplir diez años en este sector: resistir, reinventarse, seguir generando ilusión. Gastrónoma lo ha conseguido. Y si algo ha dejado claro esta edición es que el futuro de la gastronomía mediterránea se escribe desde aquí, con el mismo respeto al producto y la misma pasión que hace una década encendieron la primera chispa.

Más información:

www.gastronoma.es