Siempre que viajo por los pueblos de la Comunidad de Madrid (hace poco preparábamos una escapada gastro por Navacerrada y alrededores PINCHA AQUÍ para leer el reportaje) me sorprende la cercanía de sus gentes, la belleza de sus plazas y monumentos, la memoria que guardan sus calles. Pero también me planteo siempre la misma pregunta: ¿cómo lograr que estos lugares sigan vivos, con vecinos que llenen las casas, con comercios abiertos y con oportunidades para los mas jóvenes?

La Comunidad de Madrid ha lanzado: “Pueblos con Vida”, un programa que quiere dar respuesta a esa pregunta. Se trata de una apuesta clara por los 143 municipios de menos de 20.000 habitantes, donde viven más de 600.000 personas. El reto es ambicioso: fijar población, atraer nuevos vecinos, impulsar la economía local y garantizar los mismos servicios que uno tendría en la ciudad.
Lo interesante es que no se queda en un eslogan: hay 13 medidas concretas que van desde el apoyo a la hostelería y el comercio rural, fundamentales para que un pueblo tenga vida en sus bares, restaurantes, tiendas y bodegas, hasta planes de embellecimiento que buscan hacerlos más atractivos y accesibles. También se han previsto ayudas para vivienda, con deducciones fiscales para jóvenes que decidan quedarse en estos pueblos o mudarse a ellos.
El patrimonio histórico y los cascos antiguos reciben un empujón importante, igual que los servicios municipales, la cultura y la formación. Me parece especialmente acertada la idea de las oficinas móviles, tanto de atención al ciudadano como de banca, porque resuelven un problema real de muchos vecinos: no tener cerca un sitio donde hacer gestiones básicas. Y lo mismo ocurre con el transporte a demanda o con proyectos como Cuídame, que ayuda a que los mayores puedan seguir viviendo en sus casas con apoyo cercano.
En definitiva, “Pueblos con Vida” es una manera de decir que el futuro no tiene por qué estar solo en la gran ciudad. Que la vida en un pueblo también puede ser una opción atractiva si hay vivienda asequible, si se impulsa la cultura, si hay oportunidades de trabajo y si no faltan los servicios esenciales.

Y yo, que tantas veces he recorrido la región en busca de historias gastronómicas y humanas, sé bien que mantener vivos los pueblos significa también mantener vivas sus raíces, sus tradiciones y su manera única de entender la vida.
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