La 56ª Fiesta de la Urta puso el broche final a cuatro días de celebraciones con una de sus citas más esperadas: el tradicional Concurso de Urta a la Roteña. Una competición que va mucho más allá de elegir la mejor elaboración y que cada año reúne a vecinos, visitantes y cocineros alrededor de uno de los platos más representativos de la gastronomía roteña. Este año he tenido el honor de formar parte del jurado encargado de valorar las distintas propuestas y elegir las urtas que finalmente se alzarían con los principales premios del certamen.
La jornada comenzó en el patio del Mercado Central de Abastos, convertido para la ocasión en una gran cocina abierta al público. Allí, los participantes comenzaron a preparar en directo sus urtas, rodeados de cazuelas, verduras, cuchillos, bandejas y ese punto de tensión inevitable que acompaña a cualquier concurso gastronómico. Siete han sido los cocineros que han llegado a esta final, entre ellos un padre y una hija, propietarios del restaurante del Mercado de Abastos.

Desde el primer momento, el público pudo acercarse a las distintas zonas de trabajo y contemplar cómo cada participante interpretaba una receta que forma parte del patrimonio culinario de Rota. Aunque todos partían de una base común, cada elaboración escondía matices propios en el corte de las verduras, la intensidad del sofrito, el tiempo de cocción o la presentación final.
Los miembros del jurado nos acercamos al inicio del concurso para comprobar la calidad del producto y conocer de cerca las primeras fases del cocinado. Un jurado compuesto por profesionales de reconocido prestigio en la cocina y la comunicación gastronómica: el chef Antonio Casanova, el más veterano, todo un descubrimiento. Pocos saben de la Urta tanto como él y ha prometido cocinarnos una muy pronto

Además en el jurado encontramos al chef y formador José Manuel Ginés; la investigadora y escritora culinaria Pilar Ruíz Rodríguez; el hostelero local Juan Antonio Díaz, propietario de los restaurantes con más nivel de Rota como son Kammala y Makanai (PINCHA AQUÍ para leer un reportaje del restaurante) y un servidor, Alberto Granados, director de GastroPlanet y Cádiz Enamora y miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo por Cádiz, en la foto todos con la concejala delegada de Promoción Turística del Ayuntamiento de Rota (Cádiz) Esther García Fuentes, quien también gestiona áreas como Fiestas y Eventos, Costa Ballena y Bienestar Animal en el mandato municipal actual.

La casualidad quiso que en Rota coincidiéramos con el chef y rostro televisivo Carlos Alba, cuya madre tiene casa en la localidad. Con una amplia trayectoria profesional, Carlos ha trabajado en numerosas cocinas, entre ellas la de Aponiente, el restaurante de Ángel León, y es conocido por su participación en programas como MasterChef y Supervivientes. Durante toda la jornada nos acompañó y compartió con nosotros la experiencia. En la foto ya con Carlos Alba.

La urta era, lógicamente, la gran protagonista: ejemplares de buen tamaño y aspecto impecable que permitían anticipar el nivel de una competición en la que el respeto por el pescado resulta fundamental.

Antes de valorar cada elaboración, el primer paso consiste precisamente en examinar la materia prima. Y aquí aparece uno de los detalles más curiosos de la jornada: la dentadura de la urta. Cuanto más desgastados están sus dientes, mejor señal suele ser, ya que indica que el pez se ha alimentado durante años de conchas, moluscos y crustáceos, una dieta que influye directamente en la calidad y el sabor de este magnífico pescado.
También pudimos observar el comienzo de las elaboraciones, la preparación de las verduras y la manera en la que cada concursante iba construyendo su receta. Una primera toma de contacto que permite valorar el trabajo previo y comprender mejor todo lo que sucede después, cuando las urtas llegan ya terminadas a la mesa del jurado.

Porque en este concurso no solo se juzga una receta. También se pone en valor el conocimiento del producto y el respeto por un pescado que forma parte de la identidad gastronómica de Rota.
Una receta sencilla solo en apariencia…
La urta a la roteña se prepara tradicionalmente con pescado, tomate, cebolla, pimiento, ajo, aceite de oliva y vino generoso, ingredientes profundamente relacionados con el paisaje y la despensa de la localidad. El mar y la huerta se encuentran en una receta que parece sencilla, pero que exige precisión, paciencia y un buen conocimiento del producto.
Uno de los principales retos consiste en respetar el punto del pescado. La urta debe conservar su jugosidad y su textura, mientras la salsa necesita tiempo para concentrarse y conseguir profundidad de sabor. Si el pescado se cocina demasiado, pierde buena parte de su atractivo; si el sofrito no está suficientemente trabajado, la elaboración queda plana y sin personalidad.
Durante la tarde, el Mercado Central de Abastos mantuvo un ambiente de auténtica fiesta popular. Familias, aficionados y curiosos pudieron seguir el desarrollo de las recetas y comprobar cómo evolucionaban unas elaboraciones que requerían horas de trabajo y una atención constante.
De los fogones a la mesa del jurado…
Una vez finalizado el cocinado, todas las urtas se expusieron al público. Cada participante ideó su propia manera de presentar la elaboración: algunos prepararon auténticos escaparates con productos de la huerta, otros incorporaron pequeñas maquetas, elementos decorativos o composiciones pensadas para reforzar la identidad de su propuesta. La presentación se convirtió así en una parte más del concurso y en uno de los momentos más vistosos para los asistentes.


El jurado pudo ver las urtas finalizadas antes de probarlas, aunque antes de que las sirvieran volvieron a cambiarlas el orden para que el jurado no supiera identificar la Urta que tomaba




Mientras el público recorría la exposición y contemplaba el trabajo de los concursantes, el jurado se retiró para comenzar la cata. A la cata nos acompañó Javier Ruiz Arana, alcalde de Rota, y un gran gastrónomo. Todo un descubrimiento este alcalde con ganas de hacer muchas cosas en su municipio.

Antes de servir los platos, cada urta fue identificada únicamente con un número para garantizar el anonimato. De esta manera, desconocíamos quién había elaborado cada propuesta y podíamos valorar todas las recetas sin ningún tipo de condicionante. A continuación, se emplataron las raciones destinadas a los miembros del jurado. Al mismo tiempo, el resto de cada urta comenzó a repartirse entre el público, que pudo degustar las elaboraciones mientras nosotros probábamos, analizábamos y puntuábamos cada plato.

La valoración tuvo en cuenta la calidad del producto, el punto del pescado, la textura, el equilibrio de la salsa, la integración de los ingredientes, la presentación y, por supuesto, el sabor. Aunque todas las propuestas partían de una misma receta, las diferencias entre unas y otras resultaban evidentes.
Una vez degustadas y puntuadas todas las elaboraciones, se sumaron las valoraciones de los miembros del jurado y comenzó la deliberación final. Con el resultado ya decidido, la jornada concluyó en la plaza de la Merced con la entrega de premios a los ganadores del concurso.
Fernando García Ruiz, ganador del concurso
Tras la deliberación del jurado llegó el momento de conocer el palmarés. El alcalde de Rota, José Javier Ruiz Arana, acompañado por la delegada de Fiestas, Esther García, y por varios miembros del jurado, fue el encargado de entregar los reconocimientos.
El primer premio del Concurso de Urta a la Roteña fue para el joven Fernando García Ruiz. El galardón estaba dotado con 800 euros, aportados por el Ayuntamiento de Rota, además del correspondiente trofeo y diploma acreditativo.

El segundo premio recayó en Consuelo Escalante Martínez, que recibió 500 euros, el trofeo de la Delegación de Fiestas del Ayuntamiento de Rota y un diploma.

Anabel Ramos Rubal obtuvo el tercer premio, dotado con 300 euros, el trofeo de la Delegación de Promoción Turística y su diploma acreditativo.
El premio a la Urta Mejor Presentada, patrocinado por Cruzcampo, fue para Manuel Jesús Laynez Acuña, reconocido con trofeo y diploma.

La entrega de premios puso el punto final a una jornada en la que quedó patente el esfuerzo, la dedicación y el buen nivel de todos los participantes.

La Fiesta de la Urta volvió a despedirse con un magnífico sabor de boca después de cuatro noches de actividades, convivencia y ambiente festivo. Una celebración que demuestra la capacidad de Rota para conservar sus tradiciones, convertirlas en un atractivo para quienes la visitan y reivindicar su gastronomía como una parte esencial de su identidad.
